lunes, 2 de febrero de 2026

La Quimera de Oro. ( 1925 )


Hoy es muy común encontrar listas como “Las mejores 100 películas de la historia del cine”. Muchas se han confeccionado, y por supuesto, ninguna coincide. Es muy difícil en la amplia gama de filmes realizados desde sus inicios hasta hoy en día encontrar solamente 100 y, además, pretender que todos estemos de acuerdo.
En mi caso hice otra cosa, filtré más de 35 de esas listas desde hace años y noté que hay algunas que coinciden. Una de ellas es La Quimera de Oro de Charles Chaplin realizada en 1925 y por la cual deseaba ser recordado, según declaró al final de su vida. Dicho sea de paso, está es una obra cumbre del 7mo arte y una de mis preferidas; la he visto muchas veces y cada vez que lo hago la disfruto a plenitud

Chaplin había alcanzado una fama mundial con varios cortos, y ya había realizado dos largometrajes (El chico y Una mujer de París) antes de emprender esta comedia dramática que es junto con Luces de la ciudad, una de sus dos obras maestras. Fue también la segunda producción de Chaplin para Artistas Unidos y para entonces el comediante había pulido definitivamente sus aptitudes como actor y había alcanzado ese equilibrio asombroso entre humor y patetismo que constituye otro de sus recursos esenciales.

La filmación tuvo sus complicaciones, incluyendo un divorcio que lo llevó a cambiar de actriz y optar por Georgia Hale para encarnar al principal personaje femenino. El rodaje se extendió hasta los catorce meses en la Sierra Nevada y en estudios, la producción se excedió notoriamente de su presupuesto inicial, pero no hubo protestas porque el resultado fue un enorme éxito de taquilla. Eran los tiempos en los que una buena película podía ser también un éxito de público.

Hay muy buenas razones para ese éxito. La película amplía y mejora casi todo lo que Chaplin había hecho hasta el momento con su personaje del vagabundo Charlot, lanzándolo a una aventura nueva fuera de la ciudad, para enfrentarlo a la penuria física del frío, el hambre, personajes hostiles y hasta un oso. Los rasgos habituales del personaje (tristeza, soledad), se acentúan en este entorno de Alaska.

En medio de ese catálogo de calamidades, la inventiva cómica de Chaplin funciona a su mejor nivel.  La Quimera de Oro es una acumulación de episodios que tienen su valor propio. Y entre esos episodios hay muchos que son memorables, clásicos: el almuerzo del zapato, el baile de los panecillos, la locura del compañero hambriento que imagina que el protagonista es una gallina y se dispone a almorzarla, las piruetas de la cabaña al borde del precipicio. Y al lado de esos momentos de legítimo humor están los otros, los ramalazos de poesía y de drama, el amor imposible de Charlot.

Chaplin seguiría en esta misma línea por lo menos en otras dos películas (El circo, Luces de la ciudad), y luego ampliaría a la sátira social o la crítica política (Tiempos modernos, El gran dictador) en la que se le vería menos seguro, aunque el humor permanecía intacto. 

Ficha Técnica

Título original: The Gold Rush

Año: 1925

Duración: 95 min. 

País:  Estados Unidos

Dirección: Charles Chaplin

Guion: Charles Chaplin

Reparto: Charles Chaplin

       Mack Swain

      Georgia Hale 

Fotografía: Roland Totheroh


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