16 de febrero de 2026

Tiburón, 1975

Es Steven Spielberg, director de la cinta Tiburón, el responsable de que toda una generación piense dos veces antes de introducir sus pies en el mar y es que explota nuestro miedo a lo desconocido de una manera notable y no nos muestra “el personaje del miedo”, nos va introduciendo el suspenso desde los primeros minutos con movimientos de cámara y la magistral música de John Williams.

La mayor parte de la película se filmó en la isla de Massachusetts. Fue un rodaje accidentado que sobrepasó el presupuesto inicial y el calendario previsto. Hubo problemas con la réplica mecánica del tiburón y el director Spielberg se vio obligado en muchas de las escenas a sugerir la presencia del escualo en lugar de mostrarlo, apoyado para ello en un tema musical minimalista e inquietante creado por el compositor John Williams que indica las inminentes apariciones del depredador. Muchos, incluso el propio director de la película, han comparado este enfoque sugestivo con el de los clásicos filmes de suspense del director Alfred Hitchcock. La película se estrenó en una cantidad de salas de cine excepcionalmente alta para la época, más de 450 en Norteamérica, y la acompañó de una enorme y efectiva campaña publicitaria con un gran énfasis en anuncios de televisión y mercancía asociada.

Considerada una de las mejores películas de la historia del cine, Tiburón es el prototipo de «taquillazo» cinematográfico  y su estreno se recuerda como un verdadero hito del séptimo arte. Fue la producción con mayor recaudación hasta el estreno de Star Wars en 1977. Recibió numerosos premios a su banda sonora y montaje, y junto a Star Wars, Tiburón fue el punto de partida del sistema de negocio del Hollywood moderno, que gira en torno a películas de acción o aventura basadas en premisas sencillas, que se estrenan en verano rodeadas de grandes campañas publicitarias y en muchas salas de cine para intentar asegurar su éxito entre el público. A Tiburón siguieron tres secuelas, ninguna con participación de Spielberg o Benchley, y numerosos filmes que la imitaban. En 2001, la película fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para ser preservada en el Registro Nacional de Cine por ser «cultural, histórica o estéticamente significativa».

La productora Universal gastó 1,8 millones de USD en la promoción de Tiburón, 700 000 de los cuales se destinaron a una campaña televisiva sin precedentes.  El bombardeo mediático incluyó una veintena de anuncios de medio minuto que se emitieron de noche, en horario de máxima audiencia, entre el 18 de junio de 1975 y el estreno de la película dos días después.  Más allá de eso, el experto en la industria del cine Searle Kochberg afirma que Universal «ideó y coordinó un plan muy innovador para la comercialización de la película». Ya en octubre de 1974 Zanuck, Brown y Benchley habían aparecido en programas de televisión y radio para promocionar el libro Tiburón y su próxima adaptación al cine.  El estudio y la editorial Bantam llegaron a un acuerdo para utilizar la misma imagen tanto en la cubierta del libro como en el cartel cinematográfico.  Las piezas centrales de la estrategia conjunta de promoción fueron el tema musical creado por John Williams y el póster promocional en que se ve la cabeza de un enorme tiburón que se dirige hacia una incauta bañista. Este famoso póster se basó en la cubierta del libro de Benchley, ambos elaborados por un artista de la editorial Bantam, Roger Kastel.  La agencia publicitaria Seiniger tardó seis meses en diseñar el cartel del filme. Su director Tony Seiniger dijo sobre el famoso cartel: «No importa lo que hiciéramos, no se veía lo suficiente aterrador». Por ello, decidió finalmente que había que mostrar la parte inferior del escualo para que se vieran sus enormes dientes. 

Para aprovechar el estreno de la cinta se crearon numerosos productos publicitarios y comerciales que se inspiraban en ella. Graeme Turner escribió en 1999 que Tiburón estuvo acompañada del que probablemente fuera «el mayor conjunto de productos asociados» de cualquier película hasta la fecha, «lo que incluía el álbum de la banda sonora, camisetas, vasos de plástico, un libro sobre la filmación de la película, la novela en que se basaba, toallas de playa, mantas, disfraces y muñecos de tiburón, juegos, carteles, pijamas, pistolas de agua, collares de dientes de tiburón y más». 

La protagonista de la película es la Banda sonora de John Williams trabajo que le valió un Óscar a la mejor banda sonora y que tiempo después fue colocado en el sexto lugar en una lista de las mejores bandas sonoras elaborado por el American Film Institute.  El celebérrimo tema principal es una simple alternancia de dos notas musicales que se ha convertido en una pieza clásica de música de suspense, sinónimo de un peligro muy próximo. La pieza fue interpretada a la tuba por Tommy Johnson. Cuando Johnson le preguntó a Williams por qué había compuesto la melodía en un registro tan alto y por qué no la interpretaba un instrumento más apropiado, como la trompa, este le respondió que quería «que sonara un poco más amenazante». Cuando Williams le mostró por primera vez la melodía al director, tocando las dos únicas notas en un piano, Spielberg afirma que rio pensando que era una broma. Como Williams vio similitudes entre Tiburón y las películas de piratas, en otros fragmentos evocó «música de piratas», que él definió como «primitiva, pero divertida y entretenida». Con rápidos encadenados de percusión, la banda sonora contiene también ecos de La consagración de la primavera de Ígor Stravinski. 

Existen varias interpretaciones sobre el significado y la eficacia del tema musical principal de Tiburón, que es ampliamente descrito como uno de los temas cinematográficos más reconocibles de todos los tiempos.  El erudito de la música Joseph Cancellaro propone que el sonido producido por las dos notas imita los latidos del corazón del tiburón.  Según Alexandre Tylski, esta música sugiere la respiración humana, del mismo modo que la que Bernard Herrmann creó para Taxi Driver, North by Northwest y La isla misteriosa. Sostiene además que el motivo más fuerte de la partitura es en realidad «la división, la ruptura» —cuando se corta dramáticamente tras la muerte de Chrissie. La banda sonora también aprovecha de forma inteligente la relación entre el sonido y el silencio: los espectadores son condicionados a asociar al tiburón con su tema,  algo que se explota en el clímax final de la película, cuando el animal aparece sin introducción musical.[71]

Spielberg dijo más tarde que sin la partitura de Williams la película habría tenido la mitad de éxito, y el propio Williams admite que catapultó su carrera.  Williams ya había puesto música al debut de Spielberg, The Sugarland Express, y desde entonces ha colaborado con él en todas sus películas excepto en El color púrpura y en Ready Player One. La banda sonora original de Tiburón fue puesta a la venta por MCA Records en 1975, y en 1992 apareció en CD incluyendo casi una hora y media de música que Williams rehízo para el álbum. 

Tiburón recaudó 7 millones de USD en su primer fin de semana y había recuperado sus costes de producción en solo dos semanas.  Después de 78 días en los cines superó a El padrino como la película más taquillera de la historia en Estados Unidos,  con 100 millones en su recaudación que superaban los 86 obtenidos por la película de Francis Ford Coppola. En su estreno original recaudó 123,1 millones, y con sus reestrenos en 1976 y 1979 alcanzó la cifra de 133,4. 

La película se estrenó internacionalmente en diciembre de 1975[ y obtuvo idéntico éxito, rompiendo récords en Singapur, Nueva Zelanda, Japón, España y México.  En 1977 Tiburón ya era la película más taquillera en todo el mundo, con 193 millones en ganancias, lo que hacía ascender sus ingresos hasta un total de 400 millones.  Con ello superaba ampliamente los 145 millones que había obtenido El padrino pocos años antes. 

Tiburón ganó tres premios Óscar: mejor montaje, mejor banda sonora y mejor sonido.

Ficha Técnica:

Título: Jaws (Tiburón, 1975)

Dirección: Steven Spielberg

Producción: David Brown, Richard Zanuck

Guion: Peter Benchley, Carl Gottieb

Música: John Williams

Fotografía: Bill Butler

Montaje: Verna Fields

Protagonistas: Roy Scheider, Robert Shaw,

                        Richard Dreyfuss, Lorraine Gary

14 de febrero de 2026

Casablanca. 1942

Es una de las películas mejor valoradas de la cinematografía estadounidense, ganadora de varios premios Óscar, incluyendo el de mejor película.  En su tiempo la película tenía todo para destacarse, con actores renombrados y guionistas notables, sin embargo ninguno de los involucrados en su producción esperaba que este pudiese ser algo fuera de lo normal.  Tuvo un sólido inicio pero no espectacular y, sin embargo, fue ganando popularidad año a año y fue colocándose siempre en los primeros lugares de las listas de mejores películas. La crítica ha alabado las actuaciones carismáticas de Bogart y Bergman y la química entre ellos, así como la profundidad de las caracterizaciones, la intensidad de la dirección, el ingenio del guión y el impacto emocional de la obra en su conjunto. 

No es ningún misterio que “Casablanca” sea una de las películas más populares de la historia. Trata de un hombre y una mujer que están enamorados y que sacrifican su amor por un propósito superior. Esto es súper atractivo; el espectador no solo puede imaginarse ganándose el amor de Humphrey Bogart o Ingrid Bergman, sino también renunciando a él desinteresadamente, como una contribución a la gran causa de derrotar a los nazis.

Casablanca fue un estreno más de Warner Bros. Era una película de “primera categoría”, sin duda (Bogart, Bergman y Paul Henreid eran estrellas, y no se podría haber reunido en el estudio Warner un elenco de actores secundarios mejor que Peter Lorre, Sidney Greenstreet, Claude Rains y Dooley Wilson). Pero se hizo con un presupuesto ajustado y se estrenó con pocas expectativas. Todos los involucrados en la película habían estado, y estarían, en docenas de otras películas hechas en circunstancias similares, y la grandeza de “Casablanca” fue en gran parte el resultado de una feliz casualidad.

El guion fue adaptado de una obra de teatro sin mucha importancia; las memorias hablan de retazos de diálogo anotados y llevados rápidamente al set. Lo que debió haber ayudado es que los personajes estaban firmemente establecidos en la mente de los escritores, y eran personajes tan cercanos a las personalidades en pantalla de los actores que era difícil escribir diálogos con el tono equivocado.

Humphrey Bogart interpretó papeles principales de héroes fuertes en su carrera, pero generalmente era mejor como el héroe decepcionado, herido, resentido. Recuérdenlo en “El tesoro de Sierra Madre”, convencido de que los demás estaban conspirando para robarle su oro. En “Casablanca”, interpreta a Rick Blaine, el estadounidense bebedor que dirige un club nocturno en Casablanca cuando Marruecos era un cruce de caminos para espías, traidores, nazis y la Resistencia Francesa.

Entonces, "de todos los bares de todas las ciudades del mundo, ella entra al mío". Es Ilsa Lund (Bergman), la mujer que Rick amó años antes en París. Bajo la sombra de la ocupación alemana, él organizó su escape, y cree que ella lo abandonó, lo dejó esperando bajo la lluvia en una estación de tren con sus boletos para la libertad. Ahora está con Victor Laszlo (Henreid), un legendario héroe de la Resistencia Francesa.

Todo esto se maneja con gran economía en un puñado de tomas que, incluso después de muchas visiones, tienen el poder de conmoverme emocionalmente como pocas escenas lo han hecho. El pianista del bar, Sam (Wilson), un amigo de ellos en París, se sorprende al verla. Ella le pide que toque la canción que ella y Rick hicieron suya, "As Time Goes By". Él se muestra reacio, pero lo hace, y Rick sale furiosamente de la trastienda ("¡Creí que te había dicho que nunca tocaras esa canción!"). Luego ve a Ilsa, un acorde musical dramático marca sus primeros planos, y la escena se desarrolla en resentimiento, arrepentimiento y el recuerdo de un amor que fue real. (Esta escena no es tan fuerte en una primera visión como en visiones posteriores, porque la primera vez que ves la película aún no conoces la historia de Rick e Ilsa en París; de hecho, cuanto más la ves, más resonancia gana toda la película).

La trama, una nimiedad para colgar las emociones, involucra cartas de paso que permitirán a dos personas salir de Casablanca hacia Portugal y la libertad. Rick obtuvo las cartas del pequeño y adulador contrabandista Ugarte (Peter Lorre). La repentina reaparición de Ilsa reabre todas sus viejas heridas y rompe su cuidadosamente cultivada apariencia de neutralidad e indiferencia. Cuando escucha su historia, se da cuenta de que ella siempre lo ha amado. Pero ahora está con Laszlo. Rick quiere usar las cartas para escapar con Ilsa, pero luego, en una secuencia sostenida que combina suspenso, romance y comedia como rara vez se han unido en la pantalla, él maquina una situación en la que Ilsa y Laszlo escapan juntos, mientras él y su amigo el jefe de policía (Claude Rains) se salen con la suya. ("Reúne a los sospechosos de siempre.")

Lo intrigante es que ninguno de los personajes principales es malo. Algunos son cínicos, algunos mienten, algunos matan, pero todos son redimidos. Si crees que fue fácil para Rick renunciar a su amor por Ilsa, darle más valor a la lucha de Laszlo contra el nazismo, recuerda el famoso comentario de Forster: "Si me vieran obligado a elegir entre mi país y mi amigo, espero tener el valor suficiente para elegir a mi amigo".

Desde una perspectiva moderna, la película revela suposiciones interesantes. El papel de Ilsa Lund es básicamente el de amante y compañera de un gran hombre; la verdadera pregunta de la película es, ¿con qué gran hombre debería acostarse? En realidad, no hay razón por la que Laszlo no pueda subir al avión solo, dejando a Ilsa en Casablanca con Rick, y de hecho ese es uno de los finales que se consideró brevemente. Pero eso estaría completamente mal; el final "feliz" estaría empañado por el interés propio, mientras que el final que tenemos permite que Rick sea más grande, que se acerque a la nobleza ("no hace falta mucho para ver que los problemas de tres pequeñas personas no significan nada en este mundo loco"). Y nos permite a nosotros, experimentando todo esto de forma vicaria en el cine, calentarnos con el brillo de su heroísmo.

En sus primeros planos durante esta escena, el rostro de Bergman refleja emociones confusas. Y bien podría haber estado confundida, ya que ni ella ni nadie más en la película sabían con seguridad hasta el último día quién subiría al avión. Bergman interpretó toda la película sin saber cómo terminaría, y esto tuvo el sutil efecto de hacer que todas sus escenas fueran más convincentes emocionalmente; no podía inclinarse en la dirección en la que sabía que soplaba el viento.

Estilísticamente, la película no es tanto brillante como absolutamente sólida, sólida como una roca en su uso de la artesanía del estudio de Hollywood. El director, Michael Curtiz, y los guionistas (Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch) ganaron todos los premios Oscar. Una de sus contribuciones clave fue mostrarnos que Rick, Ilsa y los demás vivían en un tiempo y lugar complejos. La riqueza de los personajes secundarios (Greenstreet como el dueño corrupto del club, Lorre como el tramposo que lloriquea, Rains como el jefe de policía sutilmente homosexual y personajes menores como la joven que hará cualquier cosa para ayudar a su esposo) preparan el escenario moral para las decisiones de los personajes principales.

Estuvo nominada a 8 premios Oscar y lo obtuvo en 3, Mejor director, mejor Película y Guión adaptado.

Ficha Técnica

Título: Casablanca. (1942)

Dirección: Michael Curtiz

Producción: Hal B. Wallis

Guion: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch

Música: Max Steiner

Fotografía: Arthur Edeson

Protagonistas: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman

                        Paul Henreid, Claude Rains,Conrad Veidt

                        Sydney Greenstreet, Peter Lorre